Reparaciones de pianos.

El mecanismo de apagadores y sus contrapesos.

La función de los apagadores es apagar, valga la redundancia, las vibraciones de las cuerdas cuando el sonido es prolongado. Al apretar la tecla, el cabrestante empuja la báscula, la cual empuja el pulsador, quien empuja el martillo. Cuando este último está a mitad de camino de la cuerda, la parte de atrás de la tecla comienza a levantar el apagador y el martillo hace sonar la cuerda. El apagador quedará levantado mientras estemos presionando la tecla, ni bien la soltemos el apagador bajará silenciando las vibraciones emitidas. Las cuerdas más agudas no llevan el sistema de apagadores, ya que su corta distancia hace que sus vibraciones sean menores y se silencien más rápido por sí solas.

Algunos mecanismos de apagadores poseen contrapesos que ayudan a la bajada de los mismos. Muchas veces estos contrapesos o Plomos, ya que su material primario es el plomo, se oxidan. La causa de esta oxidación aparentemente es el exceso de humedad en el ambiente por tiempo prolongado y, decimos aparentemente, porque el plomo es un metal bastante estable y es rara su oxidación. Lo que nos lleva a pensar que muchos de los contrapesos de los apagadores de pianos de cola, no son sólo de plomo sino aleaciones, es decir, mezcla con algún otro metal que lo lleva a oxidarse.

Cuando los plomos de los apagadores comienzan a oxidarse empiezan a incrementar su tamaño y comienzan a deformarse como en una explosión quieta, generando roturas en la madera que los contiene. El proceso es lento, y se puede sentir una vez que las teclas se traban unas contra otras ya que los plomos se hinchan demasiado y se tocan entre sí. Para repararlos se debe retirar el mecanismo de los pagadores y llevarlo a taller. En este caso puntual, el plomo había roto varias de las piezas de madera por lo cual hubo que desarmarlo separando cada una de sus partes para su correcta reparación. No solamente nos encontramos con plomos oxidados y piezas rotas, sino que además había algunas que, por haberse roto su "lengüeta", se habían separado del mecanismo. El procedimiento que decidimos seguir fue el despegar los rieles principales liberando las piezas con sus lengüetas y contrapesos.

Una vez que las tuvimos separadas una por una nos fue más sencillo repararlas, reconstruyendo en primer lugar la madera para luego colocar plomos nuevos y en los casos que fue necesario, una lengüeta nueva también. Pero, ¡volvamos a los plomos! No se debe colocar cualquier plomo de cualquier peso y tamaño. Antiguamente, en nuestro país, se fundía el plomo en una olla a fuego lento y una vez que quedaba todo liquido, con una cuchara sopera se colocaba. La imprecisión de este sistema artesanal hacia que no se pudiera medir la cantidad de plomo que se colocaba y además se quemaba la madera por derramamiento. Hoy se sabe, que la diferencia de peso entre cada plomo genera la necesidad de ejercer fuerzas dispares en cada una de las teclas. Dificultando así, el toque del pianista a riesgo de contraer alguna lesión. En Pianos Gustavo Castillo cuidamos al músico utilizando solamente plomos originales de fábrica, ya que poseen el peso exacto que cada apagador necesita.
Staff Pianos Gustavo Castillo.