Calidad
Dedicación
Precisión

Afinación de pianos y voicing

Afinar un piano parece sencillo pero lograr una afinación estable y pareja requiere años de práctica. Los pianos necesitan ser afinados una vez cada seis meses o al menos una vez al año, según el uso y las condiciones ambientales. Afinar, objetivamente, consiste en llevar las cuerdas a una misma frecuencia. Pero no alcanza que un piano esté "afinado". Para logar calidad de sonido hay que combinar varios factores: un mecanismo y un clavijero en buenas condiciones, una afinación pareja y el voicing o entonación del piano. El afinador decide el procedimiento de pinchado o planchado de los martillos. Con su llave de afinar opera una clavija incrustada en un multilaminado de madera con veta cruzada, que no posee rosca. La experiencia guiará su mano hasta alcanzar el sonido deseado..

Para lograr una buena afinación del piano, generando un excelente sonido, en primer lugar, el mecanismo tiene que funcionar correctamente, es decir, haber sido previamente ajustado, lubricado y -en caso de ser necesario- restaurado; pero por sobre todas las cosas, el sonido se logra en el mantenimiento del fieltro de los martillos, a fines de realizar un correcto voicing y ofrecerle al pianista un sonido homogéneo en la totalidad de sus notas. Pudiendo elegir el ‘color’ del sonido entre brillante, medio o aterciopelado. Solamente de esta manera se logrará una afinación correcta.
El piano es un instrumento que funciona con un mecanismo complejo. Los martillos, que son solo una parte de dicho sistema, golpean las cuerdas, la vibración viaja a través de los puentes y llega a la caja armónica donde se amplifica.

Para que el piano no sufra deterioros debemos hacerle un service aproximadamente cada seis meses o un año cuando mucho. Este mantenimiento consta tanto de afinación, entonación o voicing y de regulación del mecanismo del piano para mantener la tonalidad y el óptimo funcionamiento.

Causas de la desafinación de un piano:

Las cuerdas del piano están sometidas a una gran tensión; soportadas por: el bastidor o marco, el arpa, el clavijero, las clavijas, los puentes y la tabla armónica. Cualquier cosa que afecte la posición de alguna estas partes producirá un cambio en la tensión y llevará el piano a la desafinación.

La Humedad: Aún cuando la tabla armónica esté barnizada, la humedad del aire puede filtrarse en la madera, produciendo aumento o disminución en la convexidad de la misma.

Cambios en la temperatura: Al elevarse la temperatura, la tabla armónica se expande aumentando su empuje sobre las cuerdas.

Estiramiento de las cuerdas: El acero de las cuerdas nuevas es muy elástico, comienza a estirarse tan pronto como es tensado en la afinación. Las cuerdas nuevas se extienden al máximo durante los primeros años en el piano.

Deslizamiento de las clavijas de afinación: Este factor no entra en la afinación de un piano nuevo de buena calidad. Las clavijas en un piano nuevo deberían estar tan tiesas que la tensión de las cuerdas no las haga girar. Sin embargo, en un piano viejo, que ha estado expuesto a cambios estacionales de humedad y calor durante muchos años, el clavijero pierde su capacidad de retener las clavijas, debido a continuas expansiones y contracciones. Cuando las clavijas se aflojan lo suficiente las cuerdas lo rotan lentamente en el clavijero y la afinación desciende gradualmente.

Ejecución: Cuanto más fuerte y seguido se toca un piano, más rápidamente se sale de afinación.

Nota de precaución: Cualquier piano tiene factores concurrentes para desafinarlo. Además un afinador con poco conocimiento lo dejará afinado en un estado que durará poco. Algunos de los factores que desafinan los pianos pueden ser controlados por el afinador, es decir un afinador con vasta experiencia puede detectar problemas en un piano que una persona que recién comienza o con malos aprendizajes, por más buena voluntad que tenga, no va a detectar y si así lo hiciese, no los podría solucionar o peor aún podría generar desarreglos en el piano, tales como fisuras en el armazón, entre otros, generando muchas veces daños que dejan un piano inutilizable o con un altísimo costo de reparación. Por estas causas es el que hay que afinar regularmente los pianos y con un técnico afinador profesional, aunque esto suponga un gasto un poco más elevado; finalmente, será más económico.

HISTORIA DE LA AFINACIÓN

Hasta el siglo XIX la afinación no estaba estandarizada y los sonidos de los instrumentos variaban enormemente. La estandarización en una frecuencia se volvió necesaria cuando se comenzó a tocar con varios instrumentos a las vez.
Al principio, los estándares fueron cambiando de frecuencia pero en 1939 una conferencia internacional recomendó que el “LA” central fuera afinado en 440 Hz., el estándar fue aceptado por la Organización Internacional de Estandarización en 1955.
Ahora se utiliza prácticamente en todo el mundo, por lo menos en teoría. En la práctica, las orquestas afinan con él LA que genera el oboísta principal, en vez de hacerlo con algún dispositivo electrónico, y el oboísta mismo no utiliza tal dispositivo para afinar su instrumento en primer lugar, así que todavía puede haber una ligera diferencia en la afinación exacta utilizada por los distintos instrumentos.

Llamamos afinación a un conjunto de cuerdas que vibran en una frecuencia acorde a las reglas musicales establecidas. Llegamos a dichas frecuencias estirando las cuerdas haciendo girar clavijas de acero que están insertas en un bloque de multilaminado llamado clavijero.

Aunque las cuerdas son independientes del mecanismo del piano, para lograr un sonido ‘correcto’ o agradable, los martillos tienen que golpear con precisión en las cuerdas para no generar falsas vibraciones y los atrapes tienen que cumplir bien su función para que el martillo no rebote. Tampoco debe haber ruidos de golpes de madera generados por falta o desgaste de paños, etc. Es decir, no solamente poner el piano a 440 Hz es lograr una afinación, sino que para considerar un piano afinado, es necesario además tomar al piano como un todo y poder realizar todas las reparaciones necesarias para lograr un sonido uniforme y agradable al oído humano.

La forma de afinar un piano, desde algunos siglos atrás, se transmite de maestro a aprendiz.
En la actualidad se pueden utilizar diferentes herramientas, tales como afinadores electrónicos, ordenadores, iPads, iPhones, etc. pero estos dispositivos no suplantan al talento humano que, como ya hemos dicho, se forja a través de la experiencia. No se ha inventado aún un dispositivo que logre reemplazar las manos de un afinador experto.

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